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miércoles, 12 de julio de 2017

Hermenéutica trascendental de Apel vs hermenéutica filosófica de Gadamer

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DISENSOS Y CONSENSOS EN LA HERMENÉUTICA TRASCENDENTAL DE KARL-OTTO APEL  Y LA HERMENÉUTICA FILOSÓFICA DE HANS-GEORG GADAMER .
 UNA APROXIMACIÓN AL DEBATE 
por Henry Escobar García

Por medio de este breve artículo quisiéramos mostrar en trazos generales, en qué consiste la propuesta de hermenéutica trascendental de Apel, para –posteriormente– mostrar las afinidades y diferencias con la propuesta de hermenéutica filosófica de Gadamer. De este modo, es necesario conocer los elementos de juicio que enriquecieron la idea de una hermenéutica trascendental; ante esto, es necesario dilucidar los enfoques pertinentes que le llevaron a Apel dar cabida a su propuesta, y así establecer un dialogo crítico con la filosofía hermenéutica de Gadamer. Para dar inicio a esta reflexión comencemos definiendo en qué consiste la propuesta de hermenéutica trascendental de Apel, con el fin de dar cuenta de los alcances del marco teórico que su pensamiento abre en materia de discusión filosófica. 

La hermenéutica trascendental implica una trasformación de la filosofía. Para llevar a cabo esta empresa, Apel logra integrar a su propuesta filosófica corrientes de pensamiento tan divergentes como la filosofía analítica de Wittgenstein, la hermenéutica filosófica de Gadamer, la analítica existencial de Heidegger, el racionalismo crítico de Popper, la crítica a las ideologías de Marx presentes en «la escuela de Frankfurt» y, finalmente, la filosofía trascendental de Kant. De este último, toma la idea de lo «trascendental» y la reinterpreta a la luz del enfoque semiótico de Ch. S. Peirce. Esta constelación de autores le permitirá a Apel efectuar una transformación de la filosofía en aras de la construcción de una hermenéutica crítica que sirva de base a una pragmática trascendental (Cfr. Apel, 1985ª, 9-21 y Apel 1991, p. 19-22). Así, frente a la trasformación de la lógica trascendental kantiana en manos de la semiótica de Peirce, Apel sostiene que si se compara, “la Crítica de la razón pura kantiana, como teoría de la ciencia, con la actual lógica de la ciencia, podremos constatar que la diferencia más profunda radica en la distinción metodológica entre el análisis de la conciencia y el análisis del lenguaje. Kant intenta hacer comprensible la validez objetiva de la ciencia para cualquier conciencia en general; […] pero su método de investigación permanece todavía referido a lo que él mismo denominaba «punto supremo» de la unidad de la conciencia en la «síntesis trascendental de la apercepción». Completamente distinta es la moderna «logic of science». En ella no sólo está ausente el discurso sobre las facultades psíquicas, sino que –además– también el problema de la conciencia como sujeto del conocimiento científico queda suprimido, en la medida de lo posible. Esos requisitos psicológicos de la «lógica trascendental» kantiana no son reemplazados, como a muchos modernos les gusta creer, por «la» lógica formal en su renovación matemática, sino –considerando con más precisión– por la «sintaxis lógica» y la «semántica» de los lenguajes científicos. Estos lenguajes como «semantical frameworks», constituyen el nuevo sustrato de las reglas a priori que determinan la posible descripción y explicación de las «cosas en cuanto constituyen una conexión regida por leyes». Por su parte, el problema kantiano de la validez objetiva del conocimiento científico para una «conciencia en general» se resuelve en la moderna «logic of science» mediante la «justificación» lógico-sintáctica y lógico-semántica de enunciados científicos (hipótesis) o teorías; es decir, asegurando su consistencia lógica y su verificabilidad empírica (o más cautamente su confirmabilidad)” (Apel, 1985b, p. 149 ss).

martes, 23 de mayo de 2017

Fundamentos de filosofía hermenéutica: Heidegger y Gadamer

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Fundamentos de la filosofía hermenéutica:
Heidegger y Gadamer
por Luis Mariano de la Maza

En primer lugar se expone sucintamente cómo Martin Heidegger, desde los inicios de su enseñanza universitaria, transforma la fenomenología en una filosofía hermenéutica, haciendo hincapié en los conceptos de comprensión e interpretación que ofrece su obra Ser y Tiempo. En segundo lugar se examinan algunos rasgos fundamentales de la filosofía hermenéutica, con especial referencia al arte, la historia y el lenguaje, tal como se presentan en la obra que consolida y consagra esta vertiente de la filosofía contemporánea: Verdad y Método de Hans-Georg Gadamer.

sábado, 20 de mayo de 2017

Perspectivas humanistas en la hermenéutica de Gadamer

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COMPRENSIÓN Y AUTOCOMPRENSIÓN EN LA HERMENÉUTICA DE GADAMER, Y ALGUNAS PERSPECTIVAS PARA EL HUMANISMO
por María del Mar Esquerra Lüzad

En el trayectoria del 'giro espacial' de la filosofía, la hermenéutica es pensada generalmente como un método más en la filosofía, que pretende aunar esfuerzos para resolver los problemas históricos en la determinación de la verdad. Las consideraciones alrededor del método toman su importancia para las ciencias humanas en el siglo XIX con los estudios de Schleiermacher y Dilthey, pero son retomadas por Gadamer dentro de los análisis ontológicos de la comprensión, abriendo el camino para la reflexión de una hermenéutica que ineludiblemente pone en juego las consecuencias éticas de los análisis planteados, lo que puede ser omitido al centrarse solamente en el método y no en la praxis de este ejercicio comprensivo. Esto último puede detallarse en el análisis de la estructura de la comprensión y auto-comprensión de la hermenéutica de Gadamer y observar a su vez las implicaciones del mismo en el estudio de las ciencias humanas y el humanismo.

Perspectiva, metáfora y hermenéutica (2)

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Perspectiva, metáfora y hermenéutica
por José L. Serrano Ribeiro

-- Parte 1 || Parte 2 --

4.  Lenguaje , metáfora y perspectiva

El lenguaje no sólo es código, no tiene únicamente una función denominativa y comunicacional. Tampoco hay por qué reducirlo a su faceta proferencial ni restringir su alcance al mero intercambio de información, a la semiótica del significante y del significado, o a su proyección estándar sobre la tríada sintaxis-semántica-pragmática. El lenguaje no se puede objetivar porque es justamente lo que permite toda objetivación, incluida la de sus efectos. El lenguaje es el gran mediador pero no un instrumento, pues éste puede tomarse y dejarse a voluntad, mientras que el lenguaje, no. La mediación lingüística se da sobre tres planos que se disponen en intersecciones diversas y cambiantes: el del sujeto consigo mismo, con los demás, y con las cosas, siendo atravesado por el lenguaje hasta el punto de que más que hablarlo es colonizado por éste. La función metafórica es el correlato del núcleo hermenéutico de tomar algo en términos de otro algo. Esos «algos» pertenecen a la realidad y se vinculan con el sujeto gracias a las perspectivas manejadas y, además, éstas ya contienen el ingrediente desiderativo por el que el sujeto filtra y determina las acepciones: «la metaforicidad fundamental del lenguaje está en la base de la hermenéutica» (L ópez , 1999, p. 248). Esta metaforicidad fundamental implica que la metáfora no es posterior al lenguaje, sino cooriginaria.

Perspectiva, metáfora y hermenéutica (1)

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Perspectiva, metáfora y hermenéutica
por José L. Serrano Ribeiro

-- Parte 1 || Parte 2 --

Un modo productivo de enfocar el problema derivado de las relaciones entre el sujeto, el lenguaje y la realidad, es contando con una teoría perspectivista, como la de Ortega, de gran solidez ontológica, fenomenológica y hermenéutica. El entorno humano está acondicionado por deseos, perspectivas y palabras, que exigen al sujeto sostener un nuevo vínculo con la realidad, con los otros y consigo mismo. En este contexto se impone el proceso metafórico como la forma más auténtica de ser, interpretar y decir. Pero no hay que olvidar la otra cara de la metáfora, pues aunque es un eficaz dispositivo de interpretación, también posee el poder de ocultar, dependiendo de la perspectiva usada. El sujeto aparece, así, como la obra inacabada del proceso metafórico, de las interpretaciones y de los símbolos que, al manejarlos, le manejan, formando con el lenguaje y la realidad un sistema integrado.