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sábado, 19 de noviembre de 2016

La Búsqueda de la Verdad (2), de W. V. Quine

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Extractos del libro
La Búsqueda de la Verdad

- Parte 1 - Parte 2 -

Verdad. Vehículos de la verdad

Muchas personas están de acuerdo en afirmar que son las proposiciones las que son verdaderas o falsas. Pero el acuerdo no sería tan amplio si no fuera por la ambigüedad de la palabra 'proposición'. Algunos interpretan que esta palabra se refiere a ciertas oraciones que cumplen unas determinadas condiciones. Otros, por su parte, interpretan que se refiere a los significados de esas oraciones. Lo que parecía un amplio acuerdo da paso de este modo a dos escuelas diferentes de pensamiento: mientras que para la primera los vehículos de la verdad y el pensamiento son las oraciones, para la segunda lo son los significados de las oraciones.

Pluto shot by Amor. Wikimedia.

Esta segunda postura tiene su flanco débil en lo vulnerable de la noción de significado oracional. Tal vulnerabilidad da paso a un total resquebrajamiento si uno encuentra convincente mi tesis de la indeterminación de la traducción. Incluso sin necesidad de echar mano de mi tesis parece poco natural arrinconar las oraciones visibles o audibles para elegir los significados oracionales como vehículos de la verdad; pues sólo nos es posible decir qué significado oraciones tenemos en mente recurriendo previamente a la oración.

Existe ciertamente un motivo para insistir en la opción por los significados de las oraciones. Con frecuencia consideramos que oraciones de una cierta lengua o de lenguas distintas tienen el mismo significado, y que las diferencias entre ellas no afectan a sus valores de verdad; de modo, parece, que podríamos simplificar el campo de estudio mediante la atribución de la verdad a los significados mejor que a las oraciones. Este motivo sería excelente si la noción de significado oracional no fuera tan problemática. Pero tal y como están las cosas, lo mejor será ocuparnos directamente de las oraciones. Aquí hay algo más sólido a lo que hincarle el diente.

Una segunda razón, igual y opuesta a la primera, se ha invocado para preferir la opción de los significados oracionales; la razón es que la misma oración puede ser verdadera en ciertas ocasiones y falsa en otras. Así, la oración 'El para va a visitar Boston' fue verdadera pero se tornó falsa después de su última visita. 'Me duele la cabeza' es verdadera o falsa dependiendo de quién la diga y en qué momento. La ambigüedad o vaguedad de los términos puede, asimismo, dar lugar a que el valor de verdad de una oración dependa en parte de la intención del hablante.

Las proposiciones, entendidas como significados oracionales, eran exclusivamente los significados de una clase más sólida de oraciones, unas oraciones que no están sujetas a tales vicisitudes; se trata de lo que podemos llamar oraciones eternas.(1) Mi posición es, entonces, obvia: son las oraciones eternas las que pueden servirnos como vehículos de la verdad. Para ello, supongamos que hemos sustituido términos como 'yo', 'tú', 'él', 'ella', 'aquí', 'allí' por nombres de individuos y direcciones de lugares, o por otras expresiones que, como las anteriores, nos permiten identificar objetos; que hemos eliminado los tiempos verbales; que podemos usar fechas, el predicado 'antes de' y otros giros similares cuando lo estimemos necesario. Y supongamos que los casos de ambigüedad y vaguedad son resueltos mediante paráfrasis -no por completo, pero sí en la medida necesaria para fijar el valor de verdad de as oraciones particulares. Los valores de verdad no tienen por qué ser conocidos pero deben ser estables.
(1). En mis libros sobre lógica de 1940, 1941 y 1950, así como en sus ediciones revisadas posteriores, utilicé la palabra 'enunciado' para referirme a ellas; pero luego preferí dejar de utilizarla, debido a que ha sido usada habitualmente para referirse a un ato. Las expresiones 'oración eterna' y 'oración fija' datan de la época de "Word and Object". De ellas, 'oración fija' es la más inclusiva. Así, la oración 'Ha llegado el Times' es fija, pues puede provocar nuestro asentimiento durante todo e día con independencia de qué estímulos estemos recibiendo en cada momento; pero no es eterna.
La actitud resultará familiar a quienes enseñan lógica. Cuando tomamos una oración ilustrativa del habla cotidiana y la parafraseamos en la notación de funciones veritativas y cuantificadores, damos -tácitamente- por fijada la referencia de los demostrativos y pronombres personales, y no nos planteamos siquiera leer 'Ex' como 'existía' o 'existirá un x'.

En las páginas que siguen consideraré vehículos de la verdad, como regla general, a las oraciones declarativas sometidas al proceso que acabo de describir -esto es, a las oraciones eternas. En general, esta línea es conveniente desde un punto de vista teórico. Hay que reconocer, sin embargo, que al adoptarla estamos dejando a un lado la mayor parte de lo que en el discurso cotidiano se considera verdadero o faso, pues la mayoría de nuestras proferencias (2) no se han sometido al proceso de refinamiento descrito.
(2) Definición: Proferencias y prolata 
La proferencia es el acto o la acción de emisión, generalmente de un mensaje lingüístico completo, mientras que los prolata son los ejemplares lingüísticos resultantes de tales actos. Así explicada, la proferencia no constituye una noción que permita separar el lenguaje natural de otros tipos de sistemas semióticos, y quizás no sea necesario hacerlo para ciertos propósitos. No obstante, entenderemos que el concepto de proferencia utilizado se refiere específicamente a las acciones comunicativas lingüísticas humanas, distinguiéndolas de otras acciones comunicativas, o bien no verbales, o bien no humanas. Desde este punto de vista, las propiedades principales de las proferencias son las de la intencionalidad y la racionalidad.
Significado y contexto: de la semántica a la pragmática.-UNED.
Los vehículos de verdad directamente relacionados con la conducta no son las oraciones, esto es, formas lingüísticas repetibles, sino los actos individuales de proferencia de aquéllas. Estas proferencias son, en su mayor parte, unívocas en su valor de verdad sin necesidad de la ayuda de paráfrasis. Sólo de manera ocasional se producen fallos, quizás debidos a que algún nombre resulte estar vacío de contenido o a que algún término vago sufra de una indeterminación que afecte a la proferencia de que se trate. Lo mejor en estos casos es convenir que tales proferencias no son ni verdaderas ni falsas.

Basten las consideraciones anteriores para dar cuenta de las complejidades de las conducta verbal. Volvamos ahora al más manejable dominio de las oraciones eternas, cuyos valores de verdad, conocidos o no, nunca varían.


- Parte 1 - Parte 2 -

Ref. Libro Pursuit Of Truth "La Búsqueda de la Verdad"
1990, Harvard University Press, Cambridge, Mass
por Willard Van Orman Quine
Imagen: Pluto shot by Amor. Wikimedia.

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